Hoy en día, la constitución de una Sociedad Anónima puede considerarse, sin el menor género de dudas, la culminación de una carrera empresarial de éxito. Las posibilidades que ofrece esté régimen jurídico de asociación, así como la complejidad de alguno de sus requisitos, la sitúan, sin duda, en la cima de la pirámide del mundo de las Finanzas.
Sin ánimo de ser exhaustivo, ya que esta materia tiene una cantidad ingente de bibliografía, vamos a hablar de los rasgos generales de las famosas S.A.

Introducción:

En las sociedades anónimas, el capital social estará dividido en acciones y habrá de ser constituido mediante las aportaciones de todos los socios que, por otro lado, no responderán personalmente de las deudas de la sociedad. Entre los rasgos principales, encontramos que, la sociedad anónima, cualquiera que sea su objeto social, tendrá un carácter mercantil. Será, a su vez, una sociedad capitalista (en países como España, la participación mínima es de 60.000 euros) en la que los socios tienen una responsabilidad limitada. Esta limitación, obviamente, será una responsabilidad civil, ya que los socios responderán criminalmente en el caso de cometer alguno de los delitos societarios o contra el libre mercado que están estipulados en el código penal.

Denominación:

Cada sociedad anónima funcionará bajo un nombre propio, también conocido como denominación social, cuya finalidad será identificarla como persona jurídica única y diferenciada, la constancia de este nombre es requisito estatutario ineludible para acceder al registro de la sociedad. La ley establece que habrá de incorporar las siglas S.A. y que el nombre no podrá coincidir con el de ninguna sociedad preexistente. La elección del nombre de la Sociedad Anónima tiene las limitaciones legales que se establecen por la buena fe, ya que no se pueden incluir palabras que vayan contra el orden público, que induzcan al error sobre su naturaleza o que suplanten la utilización de denominaciones oficiales.

Capital Social:

Es considerado una cifra estable de la contabilidad, aumentarlo o reducirlo conllevará, necesariamente, un cambio en los estatutos. El capital social se fija libremente por los fundadores de la sociedad en el momento constituyente, siempre con un mínimo de 60.000 euros. Es un factor determinante para evaluar la solvencia de una Sociedad Anónima en un momento dado y se rige por varios principios, tales como el de determinación, el de integridad, el de estabilidad, el de desembolso mínimo y el de veracidad.

Objeto social:

Si bien, como ya hemos dicho, cualquier S.A. va a tener carácter mercantil, esto no impide que en los estatutos se pueda definir el objeto social que describa, con al menos un contenido mínimo, las actividad que va a llevar a cabo la empresa. La importancia del objeto radica en que la personalidad jurídica de la sociedad va a servir de paraguas a las personas físicas que actúen representando a la empresa en el conjunto de actividades establecidas.

Domicilio Social y Sucursales:

Es un domicilio único, la Sociedad lo fijará donde se encuentre el centro de su administración o su principal explotación, lo que evita fraudes de establecimientos ficticios. Habrá de ser fijado en el momento de la fundación de la empresa, lo que no obsta para que se puedan establecer sucursales dotadas de cierta autonomía, si bien carecerán de personalidad jurídica propia.

Nacionalidad:

La importancia de la nacionalidad de una sociedad anónima es inmensa, ya que se regirán, en muchas de sus actuaciones, por la ley nacional del país elegido. El requisito habitual es haber sido constituidas en el país elegido y tener el principal centro de actividades en él.

Con esto completamos un breve repaso de las características de las Sociedades Anónimas, una opción empresarial complicada, sin duda, pero altamente fructífera si está bien constituida, optimizada y funciona a pleno rendimiento. A diferencia de otras opciones de negocio, como las Sociedades Limitadas, la complejidad del proceso constitutivo hace totalmente desaconsejable embarcarse en un proyecto de esta magnitud sin asesoramiento profesional, algo que desde aquí recomendamos encarecidamente.

Uno de los recursos mas explotados en todo el mundo por una gran cantidad de personas que buscan la independencia financiera es la creación de pequeños negocios a los que se les llama microempresas estos no deben contar con grandes dimensiones y menos con una gran inversión ya que lo que realmente necesitaras es la disposición y las ganas de trabajar, debes tener en cuenta que todo comienzo es difícil y que lo que tienes que hacer es ser responsable y administrar de buena manera las ganancias que comience a generar tu sector de trabajo.

Un buen consejo que podemos darte es que inviertas en tu microempresa hasta que tengas una cantidad de dinero que no signifique un riesgo para la empresa, ya que si inviertes todas las ganancias a la primera de cambio y tu estratega financiera no funciona tendrás grande problemas una buena opción es invertir poco a poco ya que debes considerar todos los factores de riesgo, entre los tipos de microempresas mas populares podemos mencionar los de comidas rápidas y los de servicios, esperamos que si estas pensando en crear tu propio negocio tengas en cuenta nuestras recomendaciones ya que estamos seguros que te darán resultado.